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6 de abril de 2014

Cástulo - Jaén - Yacimiento Arqueológico

      
             Tras un descanso seguimos ampliando nuestra sección de viajes. En esta ocasión es detallar nuestra visita a la ciudad Ibero-Romana de Cástulo.

              Era un lugar que teníamos pendiente de visitar y que por fin hemos podido realizar junto a nuestros amigos y compañeros de la Peña Seli, concretamente: Javi, Capi, Fran, Cristi, Jose Luis, Mª Carmen, Mª José, Francis, y nosotros Juanfra, nuestro pequeñín Héctor y yo, Verónica.
              Ha sido un día muy bueno en el que nos ha acompañado el tiempo, de hecho casi diríamos que hemos pasado calor, habremos rondado los 28ºC, pero después de varios días lluviosos de viento y frío, se agradece. Tras esta pequeña introducción paso a detallar nuestra visita.

Nos hemos desplazado, al ser tan poquitos, en coches particulares, y es de decir que no hemos tenido gran dificultad en acceder al lugar, ya que se encuentra debidamente señalizado. Indicar que hay una gran explanada en el Centro de Interpretación donde poder aparcar los vehículos, cosa que es de agradecer. 



                Las visitas son totalmente gratuitas salvo que la quieras teatralizada. Nosotros adquirimos este tipo de entrada y es de indicar que para niños se hace muy amena, pero para adultos realmente no merece la pena, ya que lo que es historia y arte incide muy poquito, no obstante, tampoco es de desmerecer esta opción.
                Así pues, tres personajes recrean la historia de Cástulo y como fue adquirida por Roma, comenzando con la boda de Himilce y Anibal y terminando con la muerte de ésta y anexión de Cástulo a los dominios romanos. Estamos hablando entre los siglos III y II a.C. 


            Cástulo se encuentra ubicada en uno de los márgenes del río Guadalimar, afluente del Guadalquivir. Ambos ríos en esa época eran navegables hasta la desembocadura de este último, por lo que le confiere a esta ciudad una gran importancia.
           La época de mayor esplendor de esta ciudad viene de la mano de íberos, cartaguineses y romanos, aunque posteriormente encontraremos asentamientos visigodos, árabes y cristianos. Es en el siglo XV cuando se abandona definitivamente.
             
          De esta ciudad aparece la figura de Himilce, princesa íbera que casa en matrimonio con Anibal, bodas de conveniencia entre Iberos y Cartaguineses para crear una gran alianza en contra de Roma, hablamos de la época de las Segundas Guerras Púnicas, donde Anibal fue un gran protagonista teniendo en vilo a Roma durante un largo periodo.
             En el 206 a.C. Publio Cornelio Escipión toma Iliturgis y aprovechando la división de la ciudad la asedia y la incorpora a la provincia Tarraconensis romana, al ser un pacto sin lucha adquiere como ciudad unas ciertas ventajas como la de no pagar tributo, a cambio tenían que dar cobijo a tropas romanas.
Himilce se dice que muere a consecuencia de una epidemia y que fue enterrada en la ciudad de Cástulo.

              Entre los restos arqueológicos que podemos contemplar en este yacimiento es de destacar las murallas, donde se encontró recientemente una cabeza de león, concretamente en el 2013; unas termas romanas cercanas a las letrinas, las cuales estaban con un sistema de limpieza extremadamente evolucionado aprovechando corrientes subterráneas que arrastraban la suciedad hasta una cloaca; un bello mosaico... En la parte más alta del yacimiento se encontraban las cisternas de agua que podían albergar 1 mill.de litros de agua. Aguas provenientes de distintos arroyos subterráneos que eran transportados a través de acueductos.




          Indicar que actual, a fecha abril del 2014, no se puede ver ni la cabeza de león ni los mosaicos. El primero se encuentra en el Museo Arqueológico y el segundo lo están adecuando para ser visitado por pasarelas y con una techumbre para su mejor cuidado.

9 de mayo de 2012

Jaén Medieval Cristiano con Iuventa

Por el año 1245, para árabes 642 y judíos 5006, el pueblo de Jaén dormía tranquilo y las viejas costumbres aprendidas de padres a hijos seguían vigentes y asentadas sin ser conscientes de lo que se avecinaba en el próximo año. Tanto árabes, judíos y cristianos, pese a las diferencias que les separaban, convivían en perfecta armonía debido al respeto mutuo que se procesaban.
Fue a finales del año mencionado y principios del 1246 cuando las tropas de Fernando III, apodado el Santo debido a su devoción cristiana y sus grandes muestras de piedad y reconquista, entraron en la ciudad y la conquistaron. Esa armonía existente se fue perdiendo poco a poco afectando a todos los sectores, siendo de los más visibles el religioso y el urbanístico. Hay que hacerse notar y como ha ocurrido a lo largo de la historia, y aún seguimos haciendo, destruimos para borrar las huellas del pasado y dejar plasmadas las del presente.
Uno de los cambios que realiza este rey es la delimitación de la ciudad en parroquias, que cogían el nombre de la iglesia a la que pertenecía. En el siglo XIX se cambiarán esta repartición y se designará a éstas como barrios e independientes de la iglesia que haya en sus inmediaciones.
Así antiguas mezquitas fueron convertidas y remodeladas, transformándose en templos cristianos. Ésto mismo ocurrió posiblemente con sinagogas.
La iglesia de San Bartolomé, ubicada en la plaza con mismo nombre y cuya fachada fue alzada por Eufrasio López de Rojas se cree que fue una iglesia visigoda, pero también hay pesquisas de que pudo ser una antigua mezquita. Tanto es así, que a los pies de la iglesia, como material de arrastre, podemos ver dos capiteles de anterior época.
Será en el siglo XVI con el Obispo Alonso Suárez cuando se produzca los cambios más significativos en el templo como la techumbre a modo de artesonado y donde deja su impronta en el escudo, actualmente en la Iglesia de San Ildefonso.
La cabecera del templo originariamente estaba decorada con frescos, pero en 1518 se mandó esculpir a Sebastián de Solís el retablo que actualmente podemos contemplar, excepto una pequeña parte que a consecuencia del incendio producido en la Guerra Civil desapareció y posteriormente fue restaurado. El retablo está dedicado en su eje central al Santo que da nombre al templo representado en el momento de su martirio, despellejado.
En esta iglesia encontramos también restos de otras y que son de suma importancia. Así la pila bautismal realizada en cerámica vidriada al estilo mudéjar que se cree que pudo en su día estar ubicada en la Antigua Iglesia de San Lorenzo. También encontramos aquí el Cristo de la Expiración, procedente del antiguo convento de San Francisco, actualmente Diputación Provincial. Cristo que procesiona todos los Jueves Santos y siempre que el tiempo lo permite.

Desde aquí continuamos la visita hacia el Convento de Santa Clara, que como ya se indicó en el artículo anterior El Canto del Cisne de Sefarad - Judería de Jaén. fué mandado construir por Fernando III El Santo en el siglo XV para la orden franciscana, concretamente las clarisas, la Segunda Orden de San Francisco de Asís y fundada por Clara de Asís.
Se crea en extramuros de la ciudad denominándose “El Arrabal de Santa Clara”. Fué asediado e incendiado en repetidas ocasiones. Ya en 1495 pasará a formar parte de la ciudad y los muros lo protegerán.
El convento era un centro de cultura, se escribía, leía y también se esculpía. Es una ciudad dentro de otra. Sus iglesias son de una única nave con la cúpula situada en el prebisterio como símbolo de acercamiento al cielo. Típico de estos conventos es la creación de un coro alto y otro bajo que utilizarán novicias y consagradas respectivamente, práctica en desuso posiblemente por la falta de vocación actual.
En este templo encontramos un par de Cristos de suma importancia, uno atribuido a Sebastián de Solís y el Cristo del Bambú o llamado también de Los Estudiantes, el cual llama especialmente la atención su policromía. Éste último no se le atribuye a ningún escultor en concreto y sale en procesión los Lunes Santos con la peculiaridad de los cantos de la tuna a la virgen en la salida del templo de La Merced. Posteriormente el Cristo es conducido a modo de vía crucis a su lugar de procedencia, la Iglesia o Capilla de Santa Clara.

Tras esta visita, no sin antes ver caer algunas gotitas de agua nieve, nos dirigimos hacia La Iglesia de San Lorenzo de la cual solo queda el llamado “Arco de San Lorenzo”. Y es que de este templo solo queda la torre, un arco y un dibujo realizado en azulejo pintado en uno de los edificios contiguos al lugar. La iglesia desapareció en su día con el incendio producido por las tropas napoleónicas.
Actualmente, como he indicado, solo permanece en pie una torre que en su día fue sacristía y altar de la iglesia, ésta en su segunda planta, ya que la primera estuvo destinada a capilla dedicada a San Lorenzo.
Tanto la iglesia como la capilla son de estilo mudéjar, de hecho se puede comprobar en los azulejos que aún se conservan.
Este edificio fue declarado en el siglo XIX como Monumento Nacional y restaurado por Luis Berges. Enterrado Juan de Olid y bautizado Maximiliano de Austria en 1555. Sirvió de capilla para el primer concilio celebrado en Jaén y en uno de sus muchos caminos estuvo Alfonso XIII. Actualmente es un lugar cultural donde se realizan algunas charlas y presentaciones de libros.
De este edificio hay ligadas muchas leyendas e historias, así la del “Padre Canillas” que podemos leer en la página de Iuventa.

Tras estar en el Arco San Lorenzo nos tuvimos que marchar pero la ruta continuó hasta la Iglesia de San Ildefonso que no voy a relatar ya que debido a que no estuvimos presente no sería fidedigna a la continuación de la visita.

Nos seguimos leyendo y viendo por esos caminos...


Fuentes de las fotos:





17 de abril de 2012

De Fuensanta al cerro del Viento y vuelta a Fuensanta de Martos


24/03/2012

Nuevamente a hora tempranera y todavía con los ojos despertándose, partimos hacia Martos, para reunirnos con el grupo y dirigirnos a Fuensanta que aunque desde el año 1935 es independiente, todavía en nombre pertenece a Martos. Un paseo por las calles de casas encaladas, bajo la atenta mirada de sus vecinos que curiosos preguntan por nuestro destino. Nosotros en esta ocasión no sabemos aún, simplemente nos fiamos como tantas otras veces del buen criterio de Ciriaco Castro, organizador y alma del grupo y al que debemos tantos momentos fascinantes recorriendo los cerros y valles de nuestra amada tierra. Gracias!.

tierras de olivos
Al paso nos encontramos con muchas carnicerías, testimonio de la tradición porcina de la villa, algunas de las cuales serán visitadas en la segunda parte de la travesía: la ruta gastronómica. Caminamos a la sombra de una peña, bajo la cual tiene todos los años una conocida representación de la muerte y resurrección de Cristo. Famosa la semana santa de Fuensanta de Martos por este hecho.  Al pie, una de las numerosas fuentes de la localidad  y la "cueva" donde se haya la Virgen Negra.

"Fuensanta se confunde con su Fuente de la Negra. Ubicada en un lugar central esta fuente nos permite conocer el pulso cotidiano de la vida del pueblo. Símbolo de un proyecto común, votado popularmente, para decidir el diseño de la obra. Fuente de abundante manantial. Acompañada de gruta y de la imagen de la Virgen de la Negra.
 Con esto Fuensanta nos adentra en el significado y tradición de las vírgenes negras. Vírgenes que proceden de deidades pre-cristianas. Son deidades de la fertilidad. Son diosas – tierra, diosas – madre. Estas vírgenes, a parte de su color, están asociadas a significados de muerte, a las catacumbas. En muchas ocasiones estas vírgenes están ubicadas en criptas o en grutas. Pensamos que este es el caso de Fuensanta."
                                                                                                                                 Ciriaco Castro.

Llegamos al final del pueblo, al principio del sendero, en mitad del arroyo de la Umbría, a los pies del despeñadero y a lo alto de Fuensanta. Despeñadero  tristemente conocido por un difícil paso hacia el vacío que algunas mentes tristes  o confusas quisieron dar. 


Arroyo de la Umbría y Despeñadero
" Camino de piedras
camino de cabras
camino me quieres
camino me amas"




Fuensanta y el "despeñaero"

Atravesamos el arroyo y tomamos la vereda estrecha y pedregosa por una ladera caliza muy pronunciada. En pocos metros acumulamos gran altura y el reguero ahora es un fino hilo con numerosos saltos que percibimos más que con la vista, con el oído . Cerca del él,  podemos observar los restos de un pequeño bunquer utilizado durante la guerra civil. 

Bunker

El cielo amenaza lluvia, algunas gotas nos mojan, pero afortunadamente no empeora la climatología y las nubes suavizan la temperatura. Un día estupendo para caminar.


Volvemos a cruzar el arroyuelo para subir, atravesando un pequeño olivar, al carril que viene desde el pueblo y al que ahora no abandonaremos y que nos adentrará en un mundo de coloridos primaverales, un valle inesperado entre las montañas que nos inunda  de sensaciones, colores, aromas, sonidos.... Pero antes de tomar la pista y alimentar nuestra alma, a nutrir nuestro cuerpo junto al cortijo de las monjas.


cortijo de las Monjas Viejas

Jaenpedia:      

(http://jaenpedia.wikanda.es/wiki/Las_Monjas_%28Fuensanta_de_Martos%29 )

Cerca de Fuensanta hay una ruina llamada las Monjas Viejas. Siendo origen de su antigüedad una villa romana por los restos arqueológicos encontrados en dicho lugar.
Ya que hay conocimiento que tenían por costumbre los enterramientos cerca de la Vía Romana, como lo demuestra la tumba encontrada cerca del lugar y que se haya catalogada en el Museo Provincial de Jaén. Estos restos fueron encontrados en el año 1931. Es un cipo funerario que lleva una inscripción en latín cuya traducción es la siguiente:
"Lucio Julio Latro Arabiano, liberto de Lucio y su esposa Clodia Elafe, liberta de Lucio, aquí reposan, en el frente doce pies, en el terreno diez pies". La piedra mide aproximadamente unos 69 centímetros de ancho por 63 centímetros de alto y 22 centímetros de grosor. Esta realizada en piedra de color pardo-grisáceo, ya que por los caracteres latinos seguramente fue realizado con esmero, lo que nos lleva a deducir que debió de tratarse de personas adineradas. La realización de la inscripción señala al origen árabe de Liulius y su condición de esclavo liberado,  al igual que su esposa, es decir, de libertos. Cronología: Siglo I D.C. (entre año 14 y el 68). La villa fue utilizada tiempo después como convento, de hay viene el nombre de "Monjas". Quedan los restos de un establo donde guardaban las cosas, un trozo de la pila para el agua que venia desde el nacimiento hasta llegar a dicha pila, también se observan en el terreno restos de un molino de trigo. Queda también algo que parece ser el patio donde la gente del convento salían a jugar o a pasear.  En la zona también se han hallado diversas monedas del Siglo XVI y XVII. "

Saciado cuerpo y espíritu retomamos la marcha por el riel. Cuando parece que las colinas van a cerrar nuestro paso, aparecemos en un paisaje que se abre dentro de un valle repleto de huertas, almendros, cerezos, nogales... un sin fin de frutales, algunos en flor y otros aún deshojados, pájaros, sus cantos, nuestro murmullo, acequias, el arroyo, campesinos con la quema...risas, alegría, felicidad. El placer de andar y gozar, conocer y disfrutar.

Nos falta poco para asomarnos a la carretera que conduce desde Fuensanta de Martos  hacia los Villares, antes debemos bordear el cerro de la Yedra. A la derecha se nos queda la finca de la Beata, detrás de la sierra, se esconde su cortijada, los ciervos y los marranos jabalís. Encontramos numerosos huecos por debajo de las vallas por donde estos últimos tienen su paso.



Un kilómetro por el asfalto y tomamos la pista  que nace a la derecha para subir al punto geodésico. Unos tres kilómetros de ascensión nos restan,  acentuados en el tramo final, pero que merecen la pena afrontar para poder disfrutar de las vistas que la altitud nos ofrece.

a la izquierda la Pandera, al centro los Villares

Desde aquí podemos divisar la población de los Villares con sus imponentes sierras. En el hito de la cima, podemos tener un pie en Martos y otro en Fuensanta, o en  los Villares, estamos en el cerro del  Viento. Para llegar aquí antes pasamos por un lugar donde se realizaron en antaño unas prospecciones en busca del oro negro, observamos que resultaron infructuosas.



Tras el merecido descanso volvemos por el mismo camino hasta la carretera, y desde allí al pueblo para ahora sí, recorrer las carnicerías mencionadas al principio de este texto. Chorizos, morcillas y salchichón caen esta vez  en la buchaca para llegados al bar y  reponer los líquidos perdidos con una buena y fresquita cerveza, amortiguar  la caída de esta al estomago.  Y con esto terminamos esta doble ruta, la del sendero y la gastronómica por estas tierras vecinas de Jaén.

  

16 de abril de 2012

El Canto del Cisne de Sefarad - Judería de Jaén


Ya el año pasado habíamos realizado una visita por el Barrio Judío de Jaén, y como en otras ocasiones, a través de la Asociación Cultural Iuventa.
Este año estábamos en duda si podríamos realizarla pues teníamos unas cosillas que hacer para ese día pero en última hora pudimos cancelarla y así rememorar la historia judía de nuestra ciudad. Con el título Marzo 1492, El Canto del Cisne de Sefarad, se bautizó la visita por el entramado judío giennense.


Este año el recorrido se hizo en fin de semana lo que ayudó a la afluencia de más personas, también el hecho que gracias a Iuventa y a Sefarad Tarbut se degustó un típico desayuno giennense de origen judío.
Antes de dar comienzo al desayuno se hizo entrega de los Premios Iuventa que fué adjudicado al Bar-Restaurante El Arrabalejo, por su implicación en la búsqueda de recetas judías o sefardíes.
Copio literalmente un escrito que nos dieron en el desayuno para que se pueda entender la importancia judía en nuestra cocina tradicional:

ECOS DE SEFARAD EN LA COCINA TRADICIONAL GIENNENSE
“Aunque nos pueda parecer sorprendente, el hecho de guisar con aceite de oliva era razón más que suficiente, para que los judeo-conversos españoles fueran denunciados al Tribunal de la Inquisición.
Mantener sus costumbres, incluso las culinarias, era “judaizar”, e indudablemente un indicio de la posible práctica en secreto de las Leyes de Moisés. Las ironías de la historia harían que en el siglo XX, la ciudad de Jaén se convirtiera en Capital Mundial del Aceite de Oliva. Actualmente no hay un jiennense que no se precie de tener como base fundamental de su gastronomía tradicional dicho ingrediente. Sin embargo, solo cinco siglos atrás, mientras los cristianos guisaban con manteca o tocino, los judíos eran perseguidos por utilizar el sabroso y exquisito zumo de la aceituna.
Este hecho queda extraordinariamente bien reflejado en un texto del libro “Crónica del Reinado de los Reyes Católicos”, obra de Andrés Bernáldez, que nos facilitó el investigador Francisco Bueno y que reproducimos a continuación. Nos dejó, literalmente “de piedra”:
“Así, los judíos, eran tragones e comilitones, que nunca dexaron el comer a costumbre judaica de manjarejos e olletas de adefinas e manjarejos de cebollas e ajos refritos con aceite, e la carne guisavan con aceite, e lo echavan en lugar de tocino e de grosura, por escusar el tocino; e el aceite con la carne e cosas que guisan hacen muy mal oler el resultado, e así sus casas e puertas hedían muy mal a aquellos manjarejos e ellos eso mismo tenían el olor de los judíos”.
Precisamente con aceite de oliva se realizan numerosos platos de la gastronomía tradicional jiennense, como los pestiños o gusanillos, las flores o esponjuelas y la leche frita. Según nos dice José María Suárez Gallego en el Recetario Jiennense, editado por Diario Jaén, S.A., esas masas fritas son más una reminiscencia de la pascua hebrea que de la cristiana”. (Publicación “Jaén, camino de Sefarad” Pág.14. Rafael Cámara Expósito. Editorial Asoc. Iuventa).
Es por ello que hoy desayunamos con alguna de esas masas fritas en aceite, tales como pestiños y los roscos, que forman parte de esa gastronomía heredada a la que muchos conocemos con el sobrenombre de “frutas de sartén”. De otra parte el pan con aceite de oliva es también una evidente reminiscencia de las tradiciones judías de antaño.
Finalmente también desgustamos esta mañana tan especial el “Dulce sefardí de nueces, naranjas y especias”. Recuperada su receta medieval y adaptada a los gustos actuales por los giennenses Luis Salas (Obrador El Paraíso) y Bernardo Jurado (investigador), esta delicia fue la pieza ganadora del Primer Concurso de Repostería de la Red de Juderías de España “Caminos de Sefarad”. Así, el mismo año y día en que Jaén entraba a formar parte de dicha Red, el 1 de julio de 2005, una delicia hecha en Jaén, el “dulce sefardí”, se convertía en el ganador del mencionado concurso y, por tanto, en el dulce oficial de la Red de Juderías de España. - 31 de Marzo de 2012 u 8 de Nisan de 5772.

Tras degustar el magnífico desayuno que se realizó en el Casino Primitivo de Jaén procedimos a la visita guiada, en esta ocasión, por Rafael Cámara, presidente de la Asociación Iuventa.

Antes de comenzar nuestra ruta por la judería hemos de hacer un pequeño trazo de donde podría estar ubicada como algo de historia y detalles demográficos del Jaén Judío del medievo.
Decir que la judería estaría situada aproximadamente entre la muralla romana y el arroyo. Hay diferentes estudios en los que se tasa la densidad de la población judía de la época, así, según Samuel R. Zarza nos relata que habría 300 familias, J. L. Lacave, 1500 personas, Pedro Porras Arboleda, de 2000 a 2500, y Luis Coronas, dice que es posible toda esta población pero que no tendrían únicamente su domicilio en el barrio judío sino que podrían estar en extrarradios del mismo.
Las puertas eran cerradas por las noches, una vez se entraba por éstas, la vida era distinta al resto de la ciudad, todo se regía por las normas judaicas, fiestas, días como el sabat, cronología o costumbres.
Los judíos de Jaén eran los encargados de los recaudos para la administración de la ciudad y en determinadas épocas estuvieron en la obligación de llevar las “rodelas”, que se trataban de pequeños trozos de tela redondos, bien en color rojo o amarillo, que les diferenciaba del resto de la población y denunciaba su condición de judío. Éstos debían llevarlo colocados en lo alto de la vestimenta, más concretamente cerca del hombro.
Fué en el siglo XV-XVI cuando entra la Inquisición en Jaén, con las consecuencias que esto acarrea para los judeizantes.

Y ya habiendo dado una pequeña pincelada histórica, procedemos a nuestro recorrido que comienza en el Monasterio de Santa Clara, monasterio real creado por Fernando III El Santo en el siglo XV, en lo que fueron los cimientos de una antigua sinagoga, tal y como se ha hallado en investigaciones arqueológicas. Este monasterio o convento se encuentra en la calle Santa Clara y los muros de lo que pudo ser la Sinagoga en la calle Cruz, nombre que se adjudica a modo de cristianización.

Tras “perdernos” por las callejuelas colindantes llegamos a la Plaza de los Huérfanos. Esta plaza fué remodelada hace unos años y en 2005, tras la entrada de Jaén a la Red de Juderías (tal y como se ha indicado anteriormente), se colocó un monumento conmemorativo a la judería de Jaén. Se erigió un candelabro de 7 brazos, típico judío, y en el mismo se colocó una placa conmemorativa en la que se dice:

“Las huellas de quienes anduvieron juntos nunca podrán borrarse. En homenaje a las familias españolas en la diáspora sefardí” “Las trasas de ken andaron endjuntos nunka podran ser abaldadas. En omenaje a las famiyas espanyolas en el galut sefaradi”.

En la plaza se hallaron restos de la antigua Puerta de Baeza, puerta que daba acceso directo al barrio judío. Puerta que a modo laberíntico daba acceso al barrio judío. Encima de estos restos se ha creado un puente como símbolo de acceso. También a modo conmemorativo se ha colocado en ladrillo y en el suelo la estrella de David.



Seguimos nuestro paseo por la Calle San Andrés hasta llegar al Callejón del Gato que toma su actual estructura del siglo XIX pero que nos puede aportar una cierta idea de lo que fue en su día la judería. Hace poquito se ha colocado aquí una placa hecha por la Escuela de Arte José Nogué en el que se ve todo el plano de la judería.


Y siguiendo este callejón y llegando a la Plaza nos encontramos prácticamente en el corazón de la judería, estamos en la Calle del Rostro. Aquí visitaremos una preciosa y cuidada casa en la que encontraremos un auténtico Edén, un jardín maravilloso donde perdernos en el pasado y rememorar los antiguos jardines ahora ya olvidados. Pero antes de pasar a la casa hay que comentar ciertos detalles de su fachada, como la estrella de David en piedra o la “Mezuzah”, que literalmente en hebreo significa poste o viga, y constituye su colocación en la puerta principal de entrada de la casa como una acción importante dentro de las ceremonias de inauguración de la misma, ya que así, la casa se encuentra bajo la protección de Dios. Una vez entramos, no sin antes dar las gracias al dueño de la vivienda, Jacinto, pasamos al jardín ya mencionado. Como dicho anteriormente es una auténtica maravilla. El jardín pese a parecer a simple vista, desorganizado, todo tiene su cierto orden que le ofrece ese encanto del que hablo. De todos los restos arquitectónicos y escultóricos que encontramos en él sólo uno es una escultura creada en serie, el resto son restos de distintos lugares que están ubicados en el jardín estudiadamente. El pino carrasco que hay tiene su pequeña historia y unos poquitos años, concretamente unos cincuenta, siendo uno de los pinos de la repoblación del monte del Castillo de Santa Catalina. Y encontramos, un pino, varios limoneros, yedras, palmeras, parras, hongos en el suelo que cuenta Jacinto que andando por el parece como una espesa y frondosa alfombra. Fuentes adornan el centro y paredes del paraíso creado dentro de la urbe de una gran ciudad. Auténtico tesoro que te llama a pasar horas en él a modo de meditación, de lectura o simplemente contemplación.


Nada más salir de la casa lo primero que encuentras es la puerta lateral de la Iglesia de San Andrés, concretamente la puerta que da acceso a las dependencias de la “Cofradía de San Andrés” la cual está a punto de cumplir los 500 años desde su fundación. Podría tratarse esta iglesia de una antigua sinagoga, pero se trata de una hipótesis. En la puerta encontramos un conjunto escultórico del abrazo de Santa Ana a la Virgen, esta iconografía nos indica que nos hallamos ante un templo dedicado a la Inmaculada, un templo eminentemente mariano, pese a su nombre.
Continuamos asciendo por la calle del Rostro y giramos sobre ella hasta llegar por detrás de la Sede Sabetay, nombre que recibe por el eminente judío de principios del siglo XX, el cual iba presumiendo de su antecedentes judíos giennenses.
Si nos situamos en este callejón ya en su extremo más alto encontramos el “Huerto del Poli”, que data de época de finales del siglo XIX y principios del XX, y que en realidad hasta hace poquito ha sido huerto, como otros muchos de la ciudad, a modo de cantón. Actualmente y gracias a las actuaciones arqueológicas efectuadas, el nivel del huerto descendió y se halló, de gran importancia, una casa judía, que por sus dimensiones se presume ser de gran interés y porte.

De aquí ya subimos hasta Martínez Molina para coger rumbo hacia la Magdalena y acercarnos por Santo Domingo, actual Archivo Histórico. Visitamos el patio y rememoramos tiempos pasados como la Antigua Universidad de Jaén, o donde estuvo ubicada la Santa Inquisión que fue la responsable de la salida de los judíos de estas tierras.

Se que ha quedado atrás mucha historia, nombres conocidos como Hasday Ben Saprut o leyendas de la época que quedan para otra ocasión.

14 de marzo de 2012

ALDEAQUEMADA - Jaén



Situación:  Ubicada en el centro de Sierra Morena Oriental
Límites:     Provincia de Ciudad Real, Santisteban del Puerto, Navas de San Juan, Vilches y Santa Elena.
Altitud:      699 metros.
Acceso:    Desde Andalucía: Por la carretera nacional IV y una vez pasados La Carolina y Santa Elena. Se trata de una carretera de sierra muy poco recomendable para autobuses o vehículos anchos. El firme es aceptable. Como anécdota se suele decir que las carreteras de sierra se hacían antiguamente soltando un burro y siguiendo su rastro. Cuando el burro no sabía por donde tirar, lo hacía el ingeniero.
                 Desde La Mancha: Carretera nacional IV y salir en Valdepeñas. Seguir hasta Torrenueva y Castellar de Santiago.
La otra opción es (recomendable para autobuses) carretera nacional IV, salir en Almuradiel, de allí a Castellar de Santiago y ya despúes Aldeaquemada.

Aldeaquemada resulta ya inseparable del paraje que constituye el entorno de la Cimbarra. El río Guarrizas es el artífice de este prodigio natural junto a otros elementos como la vegetación y la roca.

El Guarriza es río de cabecera de la cuenca del Guadalquivir en plena Sierra Morena. Uno o dos kilómetros antes de arribar a la población desde las alturas del cerro Monuera, el Guarrizas presenta en sus orillas un bosque formado por fresnos y chopos.
    El sotobosque consiste en arbolillos como los majuelos, las sargas y algunas higueras, además de zaras y arbustos, entre ellos el tamujo, la zarzamora y el escaramujo. Algunos carrizales y juncales completan el entramado vegetal.

El Guarriza es río de cabecera de la cuenca del Guadalquivir en plena Sierra Morena. Uno o dos kilómetros antes de arribar a la población desde las alturas del cerro Monuera, el Guarrizas presenta en sus orillas un bosque formado por fresnos y chopos.
    El sotobosque consiste en arbolillos como los majuelos, las sargas y algunas higueras, además de zaras y arbustos, entre ellos el tamujo, la zarzamora y el escaramujo. Algunos carrizales y juncales completan el entramado vegetal.


Si tenemos la oportunidad de llegar en primavera puede observarse la corriente cubierta de una llamativa alfombra de flores blancas que emergen del agua (ranúnculo acuático).
La vid silvestre engalana los árboles comportándose como una liana trepadora. No faltan árboles del bosque cercano que prefieren el frescor y la humedad que proporcionan las riberas, como el quejigo y la corinicabra. La mano del hombre se deja ver por la presencia de almendros y nogales.
Plantas aromáticas crecen cerca del agua, el poleo y la menta o maestranzo. En la época estival la lámina de agua casi no discurre y está ocupada por una capa verde que le otorga un encanto especial; es una cubierta formada por millones de curiosas plantas diminutas de lenteja de agua.
El hábitat que conforma el río Guarrizas cerca de Aldeaquemada se completa con formaciones de bosque y matorral que lo circundan. Cuando no se han realizado plantaciones de pino negral, la vegetación mediterránea consta de encinas, alcornoques y quejigos como arbolado, que deja paso a etapas de matorrales constituidos por multitud de arbustos y matas (romero, lentisco, jaras, enebro, cantueso, mejorana...).
En la parte alta del río Guarrizas se han citado hasta cuatro especies de peces autóctonos: barbo gitano, boga, cachuelo y calandino, perfectamente adaptados a las duras condiciones del verano en estas sierras, además de anfibios y reptiles. Entre estos la salamandra, el tritón ibérico, el tritón jaspeado, el sapillo pintojo, el sapillo moteado y la ranita meridional.
El río tiene un saludable estado de conservación, lo que queda magníficamente refrendado por la presencia del carnívoro acuático por excelencia, la nutria.

Se puede buscar durante el verano en las zonas de aguas mansas del río unos pequeños “grumitos” de apenas un centímetro, que se contraen y dilatan rítmicamente. Se trata de la medusa dulceacuícola, cuya presencia había pasado desapercibida hasta ahora.
Por su situación geográficas, Aldeaquemada posee la fauna típica de Sierra Morena, representada emblemáticamente por el ciervo, el buitre leonado y varias especies de águilas, entre ellas el águila imperial.


Aldeaquemada en el Condado de Santisteban, es un paraje de paisaje hasta cierto punto meseteño, que se aloja entre cerros de Sierra Morena, Sierras del Cambrón y de Sotillo.
El término municipal de 120 kilómetros se distribuye en tres áreas claramente diferenciables:
• Extremo noreste, de extensión reducida y serrano, cubierto de pastizal, matorral y encinares. Es zona de monte privado.
• Zona sur y cuarto suroeste, pinar de repoblación y pequeñas islas de pastizales y matorral. Es monte consorciado.
• Zona central, amplia. De suaves pendientes cuya zona más baja, la occidental, se encuentra el poblado. Se cubre de parcelas de olivar alternando con tierras cerealistas. En la zona más elevada, la mitad oriental, la dehesa, con sus pastos y sus encinares.


La primera ocupación podría atribuirse a una etapa temprana de la prehistoria, por el hallazgo de algunos útiles en cuarcitas talladas de las terrazas del río Guarrizas, que nos podría hablar de un poblamiento paleolítico.
Si hay algo que caracteriza arqueológicamente a Aldeaquemada, es la gran cantidad de pinturas rupestres localizadas en los farallones rocosos y abrigos de la zona, en torno sobre todo a la Cimbarra, Moneura, Loma del Lentisco, Arroyo de la Hoz de las Gargantas, Monte de la Desesperada y Sierra del Cambrón. Casi una veintena de sitios, con más de 40 grupos pintados, que han sido considerados de gran importancia para reconstruir el proceso de origen y desarrollo del arte esquemático y del levantino en Andalucía.
En la zona de la Cimbarra, nos encontramos con conjuntos importantes como el de la Tabla de Pochico, donde aparecen numerosas representaciones humanas de estilo esquemático junto a agrupaciones de cabras y ciervos seminaturalistas de origen levantino.
Todas estas y otras muchas más, constituyen uno de los importantes enclaves del arte rupestre en Sierra Morena Oriental. Se ha constatado también la aparición de cerámicas realizadas a mano, pertenecientes posiblemente a la edad del cobre/bronce, aunque no se ha identificado ningún poblado. Aquí nos atreveríamos a señalar la presencia de uno de estos poblados en la llamada Plaza de Armas de La Cimbarra, por los restos constructivos que aparecen en la superficie.
No se conocen restos posteriores hasta llegar a la época romana. La impronta del paso de Roma por aquí, podríamos valorarla por las vías de comunicación, las calzadas, que en este caso unirían las explotaciones y fundiciones de mineral con las ciudades.

Buena parte de la historia pasada de Aldeaquemada está ligada al proceso colonizador emprendido por el reformismo borbónico, concretamente Carlos III, en Sierra Morena en los años finales del siglo XVIII.
Una empresa iniciada tardíamente, en 1768, coincidiendo con la llegada de los primeros colonos a estas tierras, y que quedó practicamente concluída en 1793. En efecto, a las fatigas y penurias del propio viaje hubo que unir, una vez concluido aquel, las dificultades de acondicionamiento de las tierras y de unas suertes que no llegaron a repartirse entre los nuevos pobladores hasta 1769. Repartos que, por otra parte, acabaron generando también otro tipo de conflicto: el que los enfrentaba a los campesinos, propietarios y concejos de pueblos vecinos que, al calor de dichos repartos de suertes, veían mermar sus propios términos.


Todo ésto le unimos las hambres y muertes que asolaron al poblado hasta bien entrado el siglo XIX, creando un desplobamiento acentuado.
Tras ésto, la gente huyó, quedando casi abandonado el pueblo. La sierra, en la Guerra de la Independencia, se convirtió en refugio para los que huyeron y en campo de operaciones para las tropas francesas, así éstas, estuvieron desde 1809 hasta 1812 en Aldeaquemada. No obstante, a pesar de todo, la ciudad, tras la Guerra de la Independencia, poco a poco fue recobrando su ritmo demográfico que se acrecentó en la primera mitad del siglo XX. No obstante, la victoria de las tropas franquistas en 1939 abortaron cualquier posibilidad de cambio. Aldeaquemada a partir de ahora, y muy especialmente desde 1960, volvió a la monotonía política y social y, lo que fue más grave, a experimentar un importante proceso de emigración que acabará rebajando su población.


Aldeaquemada es fiel a su origen de cruce de caminos. La disposición de sus calles evoca esa franquicia abierta al paso de transeúntes. Pero ese urbanismo rectangular, de estructura tan sencilla como la de un campamento romano, revela en realidad, el esquema morfológico de las fundaciones dieciochescas de Sierra Morena, llevado a su máxima simplificación.

Aldeaquemada carece de castillo o fortaleza, acaso porque no tuvo que cumplir funciones estrictamente militares o porque recibió su principal impulso como núcleo urbano, en el siglo XVIII, cuando Pablo de Olavide la urbanizó y repobló con colonos centroeuropeos con la denominación de Dehesa de Alqueameda.
El elemento más característico de este trazado urbano es la plaza principal donde se ubican la iglesia y, frente a ella, el ayuntamiento, de extraordinaria amplitud en proporción con las reducidas dimensiones del perímetro urbano. Las amplias dimensiones de esta plaza cuadrada rompen con la monotonía del plano rectilíneo y marcan la jerarquía urbana.

La plaza responde, por otra parte, a las líneas maestras del programa urbanístico de la Ilustración: la sensación espacial queda subrayada por la horizontalidad de los edificios de dos plantas que la cierran; el ayuntamiento y, sobre todo, la iglesia, ocupan las posiciones privilegiadas y se constituyen en sus emblemas más característicos. Adosadas a ambos lados de la iglesia están dos hileras de casas blancas y tejas a dos aguas, de simétricos huecos y ciudadana homogeneidad. Estas dos casas corresponden a la Casa del Cura y a la del Comandante de Puesto.
Destacamos la iglesia parroquial dedicada a la Concepción de la Virgen, de tendencia ligeramente verticalizada en relación con el resto de los edificios. Su fachada es de ladrillo y se articula en dos cuerpos. En el primero de ellos, de forma rectangular, los únicos elementos diferenciados son una estrecha portada con disimulado arco de medio punto y, más arriba, dos lunetos que guardan la línea de horizontalidad. En el segundo cuerpo, se trianguliza una ligera espadaña con campanario que culmina en un pequeño frontón, propicio para que aniden cigüeñas. Su planta es única, de tipo colonial y reducido espacio.
En dentro del templo podemos hallar esculturas relieves policromados de varios santos entre los que se pueden destacar a San Antonio, San José, La Inmaculada, Arcángel San Miguel o San Antón; estos dos últimos con sus propias fiestas y procesiones.


La Casa del Comandante data de 1768, cuando se fundó esta villa de Aldehuela, siendo propiedad de la Corona hasta 1835, fecha del cese del Fuero de población de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. Fué casa del ilustre comandante Pablo de Olavide y Jáuregui, nombrado representante de la Corona en 1767 desde la Superintendencia de La Carolina, encargado de tutelar dichas fundaciones.

Pablo de Olavide (Lima 1725 – Baeza 1803) era un insigne ilustrado, influyente político y difusor de las nuevas corrientes francesas del momento – muy amigo de Voltaire – , destacado protagonista del Reformismo de la Monarquía de Carlos III, empeñado en combatir el atraso secular de aquella España, aplicando las ideas racionalistas de la Ilustración. Fue perseguido y encarcelado por la Inquisición en 1776, condenado por hereje. Se evadió a Francia en 1780, hasta que pudo regresar definitivamente en 1798.
Este edificio, más recientemente, ha sido sede del Ayuntamiento hasta el traslado de este al Real Pósito. En el 2000 se rehabilitó como Hogar del Jubilado.

Real Pósito de Labradores (Ayuntamiento), es un edificio construido en 1792 para servir de almacén regulador de cereal, concediendo préstamos y asistencia a los colonos. De entre los pósitos que se construyeron dentro del proyecto repoblador, éste, por sus dimensiones, es el más monumental de todos, pues ocupa toda una manzana, compitiendo en importancia con la Iglesia, la Casa del Comandante y la del Párroco. La presencia del ladrillo como elemento decorativo junto a la alternancia simétrica de paneles de mortero, le confieren un aire sobrio, elegante y funcional.
Omnipresente en la plaza se alza el reloj y su campana. Sigue marcando el paso de las horas gracias al buen funcionamiento de su maquinaria original desde tiempos inmemorables.





Vamos a realizar una breve reseña de las fiestas de Aldeaquemada y sus tradiciones, así:

• Fiesta de San Antón: 17 de enero. Es cuando se renuevan los roscos del báculo del santo.
• La Candelaria: 2 de febrero. Hogueras.
• La Cuca: domingo de Resurrección. Comida de cordero en el campo con pipirrana. Llevar un huevo duro pintado y tiene que permanecer intacto.
• Cruces de mayo: las cruces de los patios y plazas.
• Jornadas gastronómicas: Se realiza en la primavera. Caza, turismo y gastronomía.
• San Marcos: 25 de abril. Degustación de hornazos.
• Corpus Christi: Día del Señor. Procesión, comuniones y adornos de calles con flores y romero.
• Fiestas del Veraneante o Sanmiguelillo: a finales de agosto. Con festejos taurinos (encierros y capeas). Verbena nocturna y competiciones deportivas. Esta fiesta surgió en los años 50 para aquellos aldeanos que tuvieron que emigrar que en el mes de vacaciones pudiesen disfrutar de su fiesta.
• Fiestas patronales de San Miguel: 29 de septiembre. Procesión del santo, festejos taurinos, verbenas y cena popular. Durante el día del santo se celebran los encierros a la antigua usanza. Después de este día el ayuntamiento asa dos reses en el horno de la panadería, ésto se sirve en las mesas instaladas y comienza el
festín.
• Los Santos: 31 de octubre al 1 de noviembre. Se cena, se asan castañas y se tapan los ojos de las cerraduras con gachuela.
• La Inmaculada Concepción: 8 de diciembre. Patrona. Misa y procesión. El paso siempre es llevado por mujeres. Invitan tras la traca a un refresco y comienzan los juegos infantiles y bailes.


Entre las tradiciones:

• La flor: juego de naipes.
• Tángana: derribar un trozo de madera clavado en el suelo con unos tejos de hierro.
• La Barra: lanzar un trozo de hierro a gran distancia