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24 de abril de 2012

De los Frontones al Llano de la Cruz pasando por Arriate


         Tras varios días de ir a caminar con Jesús al amanecer por la zona de los Frontones y los Pinos del Marqués, decidimos un día junto a Fernando y Javier irnos a dar un paseo-senderista por Cerro Salinas. Nuestros caminos se encontraron en el cruce de la Ermita de los Frontones.
          Conforme íbamos caminando nos fuímos dando cuenta que el sol iba apuntando en todo su esplendor y le temíamos a su zénit, así que nos convencimos mutuamente en que era mejor coger dirección Arriate, pese a que éste fuese un camino más largo.


         El comienzo fue prácticamente el mismo que habíamos coguido los días anteriores hasta llegar a los Pinos del Marqués. Una vez llegado a ese término coguimos un carril que va directo al pueblo señalado, donde llegamos aproximadamente a la hora. Un camino bastante agradable y apenas perceptible al cansancio, quizás éste se pudo acusar por el calor.

          Tras llegar a Arriate bebimos en una fuentecilla que a la entrada hay, no sin antes echar alguna foto. El alto en el camino lo hicimos en el puente que cruza el río para ver una bonita estampa de los patos nadando por el mismo.

          Internados ya en el pueblo nos dirigimos en busca de la salida como única referencia la vía del tren, y ese carril o vereíta que mi tío Fernando decía que conocía y que efectivamente no erró en su pesquisa.
Tras cruzar la vía coguimos el carril, prácticamente nuevo, que nos llevaba directamente a nuestro destino, la Venta del Polvorilla en el Llano de la Cruz.
       
         Eran cerca de las diez de la mañana y ya escuchábamos el pitido del tren, se aproximaba la hora en que pasaría muy cerca nuestra y podríamos decirles adiós a los viajeros que se hallaban detrás de las ventanillas. Y el tren pasó a la hora exacta rasgando con su sonido el silencio del campo quieto y quebrado.


         A un lado del camino dejamos un Puente Romano que no llegamos a ver pero que queda en proyecto para una futura visita. Por esta zona, según me comentaron, existen unas termas en las que se toman aguas sulfurosas, posiblemente muy beneficiosas para la salud pero no para la pituitaria. Atrás dejamos también el Hotel El Espejo y una casa rural.
      Ya tras varios minutos de andadura y charla llegamos al destino fijado, El Polvorilla. Y no siendo costumbre y sin que sirva de precedente continuamos nuestro camino sin hacer la parada oportuna para reponer fuerzas. De aquí, rumbo a casa para buscar el ansiado desayuno y un tranquilizador y revitalizante baño en la piscina.

Ruta a través del GPS de Sport Tracker:
  • Día: 18 de agosto de 2011
  • Hora de inicio: 8:33:29
  • Duración: 2:01:19
  • Actividad: Senderismo
  • Distancia: 9,51 km
  • Velocidad media: 4,7o km/h
  • Velocidad máxima: 16,30 km/h
  • Ruta: Frontones – Arriate – Llano de la Cruz
  • Altitud de inicio: 592 metros sobre nivel del mar (según Google Earth)
  • Altitud máxima: 646 metros/mar
  • Altitud final: 556 metros/mar

16 de abril de 2012

De Ronda a Grazalema - Nocturna


 La luna despertó sutilmente sobre el cielo aún bañado por los últimos rayos del sol. Naciente, tras las siluetas de las montañas, esperaba impaciente la llegada de algún transeúnte al que pudiera iluminar en su largo recorrido.
Su rostro se tornó en sonrisa socarrona al descubrir en un recóndito lugar del hemisferio norte a un grupo de senderistas encomendados para ser alumbrados por su resplandeciente brillo.
Todo comenzó en Ronda, una preciosa ciudad del sur de España, en una pequeña plazoletita llamada del Rocío. Desde allí partió un no pequeño grupo de amantes de la naturaleza. Sesenta fueron las personas que se aventuraron a lo largo de la noche en los entramados senderos de antiguos caminos frecuentados y habitados por partidas de bandoleros...

Este es el comienzo que quiero dar a una ruta que se realizó entre el día 10 y 11 de septiembre de 2011. Se partió de Ronda terminando en Grazalema, donde un autobús nos recogió para llevarnos a Ronda.
De esta ruta por senderos no tenemos datos ni documentación gráfica pero recurro al blog del Grupo Extremo – Pasos Largos (quienes organizaron) donde os pongo el enlace para que tengais una información más detallada de la misma:


A modo personal decir que hubo momentos muy mágicos y preciosos. Así, la primera parada que realizamos en el pantanillo con el reflejo de la luna, creo que podríamos habernos quedado allí varias horas meditando pese al frío que empezaba a notarse.
También fue muy mágico ir resguardados por los árboles a través de un sendero, entre claros-oscuros creados por la luna. Solo mirar hacia atrás y ver el grupo de senderistas parecer bien "la Santa Compaña", o bien "bichitos de luz", también llamadas luciérnagas.
Precioso, pese al cansancio acumulado por los kilómetros, el amanecer que pudimos contemplar poco antes de llegar a Grazalema.

No pongo en esta ocasión imágenes porque las mismas las podréis visualizar en el blog que os he indicado.

29 de marzo de 2012

De Ronda a la estación de Benaojan


   Entre   encinas, quejigos y algunos alcornoques discurre esta etapa, que no la primera, pero si la que abre esta parte de “viajes y andanzas”. 


    Nos desplazamos nuevamente a tierras malagueñas, a la serranía de Ronda, para mochila a cuestas partir de la localidad  que da nombre a la sierra. 

    Comenzamos en la Plaza del Campillo y continuamos por el camino empedrado de los Molinos, rodeados de almendros que ahora en flor colorean nuestros pasos durante este primer descenso. A los pocos minutos atravesamos la rehabilitada Puerta del Viento, arco escarzado de ladrillos que comunicaba el Valle de los Potros con el barrio principal y una de las puertas de acceso  al recinto amurallado de la albacara. Vigilando, la “picha” del rey moro, monolito con fósiles marinos.  

  Continuamos por el carril dejando a la izquierda el barrio de San Francisco, y a unos 700 m del camino, en el cruce, proseguimos  hacia los Molinos, abandonando el sendero del puerto de la Muela (PR-A 253). Arriba, a la izquierda, excavada en la roca, la Ermita rupestre mozárabe de la Virgen de la Cabeza ( S. IX-X d.c.). 

   Al instante, abandonamos el carril y nos adentramos por una vereda de ensueño en un frondoso bosque de encinas, donde una alfombra de  hojas secas cubre el camino, musgo en los troncos que indican el norte. Entre los árboles, se vislumbra la cada vez más alejada civilización,….. lástima tener que despertar para abrir y cerrar las numerosas alambradas para el ganado.

   Trás cinco minutos de paseo idílico llegamos al lugar conocido como opo del burro (también oreja del burro…), un hermoso pasillo, resto impugne de la erosión,  que discurre por piedras calizas desde las cuales se divisan a ambos lados y hacia abajo, los cauces del rio Guadalevín a derecha, y del arroyo de Sijuela a siniestra.   Después de la oportuna fotografía, puesta en marcha hacia el paraje de Lourdes, antes, buscar un lugar para atravesar el arroyo y prepararse para comenzar la primera subida de importancia. Retomamos el carril que viene cruzando el rio, a la orilla, Lourdes, un panteón de tipo mausoleo renacentista perteneciente a los Marqueses de Moctezuma. Dentro en una cuevecilla, una imagen de la Virgen a la que en antaño se le dedicaba una romería en su honor.  A esta zona también se le conoce como "El Duende". 

   Proseguimos la ascensión, se unen al viaje algunos alcornoques despojados de su corcho, y entramos en terreno de caza de una pareja de rapaces que nos observa desde el cielo. Desde cada curva del camino, entre árbol y árbol, Ronda se va haciendo cada vez más pequeña.

   En la parte más alta de la ascensión, otra puerta, pero antes de entrar, tiempo para el descanso y la fotografía. Nos espera una pronunciada bajada y la más dura subida del recorrido. Zona de pastos, vacas, retamas, mucho barro a pesar de la escasa lluvia, y una pareja de alemanas a las que volvimos a ver en numerosas ocasiones durante el paseo. 

    Culminada la cima, y vueltos a reagrupar, seguimos por el mismo carril atravesando un rebaño de ovejas y a un par de pastores que llevan direcciones opuestas a nosotros, en frente se divisa ya la sierra empedrada, algunas de las casas encaladas de Montejaque, y los ojos del gato que da nombre a la cueva. Más adelante, Benaoján y su estación.

    Abandonamos el carril para buscar la vereda, trayecto más bonito, y un lugar para comer. Estrenamos la bota con “ligaillo” y después del mejor de los momentos continuamos. Nos topamos con una fuente y las alemanas, y a unos escasos doscientos metros la estación de Benaojan con sus bares. Que ya que hay que esperar al tren, ¡que mejor lugar!.

26/02/2010